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¿Qué pueden aprender las organizaciones de los cambios en los espacios urbanos?
Oct 1, 2024
¿Alguna vez has caminado por una ciudad y notado cómo los espacios públicos evolucionan con el tiempo? Lo que comienza como un parque tranquilo o una plaza un poco desorganizada puede transformarse en un centro de interacción comunitaria. Estos cambios no ocurren por casualidad, están impulsados por fuerzas complejas, ¡igual que los cambios en las organizaciones!
Los cambios a gran escala suceden en etapas. Todo empieza en un nivel de "nicho", donde las innovaciones surgen, a menudo en ambientes pequeños y protegidos. Poco a poco, estas innovaciones empiezan a sacudir el "régimen"—es decir, los sistemas y estructuras ya establecidos—hasta que finalmente se amplían para transformar la sociedad en un nivel más amplio, como en el "paisaje" general. En los espacios públicos, esto se puede ver cuando una pequeña iniciativa comunitaria, como un mercadito, va ganando tracción, eventualmente influenciando las políticas de la ciudad y remodelando el entorno urbano.
Para los gestores del cambio en las empresas, entender estas etapas puede ser clave. Los entornos empresariales, al igual que los espacios públicos, suelen resistirse al cambio al principio. Las innovaciones pueden empezar como proyectos piloto o iniciativas de nicho, que necesitan ser nutridas y protegidas de las presiones del día a día. Los gestores del cambio deben actuar como guardianes de estas innovaciones, asegurándose de que tengan el tiempo y los recursos necesarios para desarrollarse antes de desafiar a los procesos empresariales establecidos—el régimen.
Otro punto clave es el timing. Los espacios públicos se transforman cuando se alinean las condiciones sociales, económicas o políticas correctas. De manera similar, en los negocios, los gestores del cambio deben saber cuándo el "paisaje"—condiciones del mercado, necesidades del cliente o dinámicas internas—está listo para la disrupción. No basta con impulsar el cambio desde dentro; también hay que tener en cuenta las fuerzas externas, para que el cambio eche raíces y crezca.
En resumen, tanto en los espacios públicos como en las empresas, el cambio requiere paciencia, buen timing y entender los diferentes niveles de influencia. El consejo para los gestores del cambio es claro: empieza en pequeño, protege las innovaciones tempranas y reconoce el momento adecuado para escalar. Así como los espacios públicos evolucionan, las organizaciones también pueden hacerlo, con la guía adecuada y una mirada puesta en el paisaje más amplio.